La diputada nacional por Corrientes Marijó Areta presentó un proyecto de resolución por el cual solicita que investigue el estado de la represa.
El pedido se funda en las denuncias realizadas por el grupo ambientalista Unamco.
A partir de las recientes denuncias realizadas por un grupo ambientalista sobre la supuesta existencia de grietas en la represa Yacyretá, la diputada nacional por Corrientes Marijó Areta presentó un proyecto de resolución en el que solicita al Ejecutivo Nacional investigar e informar sobre el actual estado de la central hidroeléctrica. Paralelamente, la legisladora citó algunos casos de represas afectadas por lo que hoy se conoce como “sismo inducido” a causa de estas megaconstrucciones.
La presentación de la montecasereña se concretó el pasado 8 del actual, a través de un proyecto de resolución que lleva el número D-667-2010, donde se pide al PEN que arbitre los organismos que correspondan y se informe sobre el actual estado de la represa Yacyretá, su mantenimiento y los posibles riesgos para la población.
La diputada nacional, que integra hace dos años la comisión de seguimiento de las represas, puso de manifiesto su interés en que se estén tomando los recaudos necesarios de parte del PEN en el cuidado de la represa. Según Areta, el pedido está fundado en una serie de circunstancias y antecedentes mundiales.
Si bien la legisladora no menciona las denuncias de la Unión Ambientalista de Corrientes (Unamco), su pedido de informe radica en el sismo registrado el 10 de noviembre de 2009 en la zona de la central hidroeléctrica y, sobre todo, en sus causas.
También pide saber sobre el mantenimiento de la represa y quién la efectúa, y las reparaciones que se hayan realizado desde entonces a la fecha. En ese marco, también solicita datos sobre qué fallas se detectaron en Yacyretá, y, sobre todo, los riesgos para la población en un radio de 300 kilómetros.
A modo de información, Areta cita en su pedido al Instituido Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), que ratificó un sismo el 10 de noviembre, a las 14.50, que fue detectado por el sismómetro que se encuentra en la central hidroeléctrica.
Según la legisladora, se detectó un movimiento telúrico que inmediatamente fue informado al Inpres, que tiene sede en la provincia de San Juan.
“Sólo una parte de la población de Ituzaingó, provincia de Corrientes, sintió el sismo, principalmente la que habita el barrio San Martín (1.000 Viviendas), y demás asentamientos en el sector norte de la ciudad, generando temor y sorpresa entre los habitantes de toda la región”, consignó Areta.
El mayor movimiento se ubicó a pocos kilómetros de esta ciudad correntina, próxima al embalse de la represa hidroeléctrica de Yacyretá, emplazada sobre el río Paraná, 90 kilómetros aguas abajo del puerto de Posadas.
¿Sismo inducido?
A los efectos de fundamentar su preocupación por el caso Yacyretá, la diputada Areta se basó en estudios y reflexiones del docente investigador de la Universidad Nacional del Litoral, Ricardo Luis Mascheroni, quien publicó un informe llamado “Cuando el hombre fabrica terremotos” en el cual ofrece explicaciones que consideró importante mencionar.
“La estructura de la Tierra está formada por capas superpuestas (...) llamadas placas tectónicas. Esas placas se mueven lentamente (...) Cuando la presión supera el límite de resistencia de la roca, ésta se rompe y se origina una falla. Tanto el choque o rozamiento de dos placas como la rotura de alguna de ellas se perciben como un terremoto o movimiento sísmico que puede alcanzar distintas intensidades. Estas manifestaciones son naturales, pero ocurre que el hombre también está causando movimientos sísmicos. La formación de lagos artificiales, con el propósito de generar energía, produce, en algunos casos, un fenómeno conocido como sismicidad inducida”.
Y el investigador explica porqué se producen: “Cuando se construye un embalse o una presa para frenar la corriente de agua de un río, se forma un nuevo y gran lago, que abarca una superficie mayor que la del río de origen. Se generan, entonces, dos efectos: una mayor presión en el suelo y en el subsuelo del lago, y la infiltración del agua que se introduce en las rocas profundas; de esa manera, actúa como lubricante y facilita el desmembramiento y deslizamiento de aquellas”. “Estas parecen ser las causas de temblores que ocurrieron con epicentro en los embalses”, reflexiona.
Para la legisladora, el Principio de Precaución (política de mantenerse prudentemente alejado) que debe regir en materia de obras, realizaciones y emprendimientos que pudieran afectar el ambiente, incorporado al derecho positivo argentino por la Ley Nº 25675 General del Ambiente. “Es un buen recurso de gestión ambiental, tendiente a evitar la comisión de actos que en un futuro no muy lejano tengamos que lamentar y cuyos efectos dañinos no podamos reparar”, aseveró.
“Insisto en mi intención de no pontificar en torno a verdades irrefutables, simplemente aspiro a generar un debate saludable, maduro y serio en torno a temas sentidos que pueden terminar afectando la vida y la calidad de ella, de miles de personas”, aseveró Areta. Lo cierto es que para la organización de derechos humanos, que en el orden nacional lidera el premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, este fenómeno sísmico ocurrido en Ituzaingó “es otra muestra más de la peligrosidad” de la construcción de represas en la región.
La legisladora montecasereña recordó que hace 61 años, en 1948, hubo un terremoto de 5,5º Richter que afectó a las localidades correntinas de Goya, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros, “lo que muestra la irresponsabilidad con la que fue construida la represa hidroeléctrica de Yacyretá”, a lo que “le debe sumar la falla sobre la que está construida la represa de Itaipú que exige una manutención permanente”.
En opinión del Serpaj Misiones (Servicio de Paz y Justicia) estas circunstancias “ponen en evidencia el real peligro en el cual nos encontramos”, que se suma a otros impactos negativos, como la relocalización de personas y la consiguiente fractura del tejido social, problemas sanitarios, inundación de tierras fértiles y de bosques nativos, destrucción de la flora y la fauna, entre otros.